Parches sin reiniciar en Windows Server 2025, ahora sin coste
Desde el 15 de mayo, el hotpatch de Windows Server 2025 con Azure Arc deja de costar 1,50 dólares por núcleo al mes. Hasta ocho parches al año sin reiniciar los servidores.
Hace un año, Windows 10 dejó de tener soporte. Muchas empresas pagaron un año más de parches para ganar tiempo. Ese año se acaba ahora, y renovarlo cuesta el doble. Es buen momento para sacar la calculadora.
Windows 10 dejó de tener soporte el 14 de octubre de 2025. Desde entonces, los equipos solo reciben parches de seguridad si la empresa paga el programa de actualizaciones extendidas, conocido por sus siglas en inglés, ESU. Es, en esencia, un seguro temporal: el sistema no mejora, pero los agujeros de seguridad más serios se siguen tapando.
Ese programa se contrata por años, y este mes empieza el segundo. Quien lo pagó en 2025 como solución de emergencia tiene ahora delante una factura mayor y una pregunta incómoda: ¿seguimos así o damos el salto?
Para empresas, Microsoft fijó un precio de 61 dólares por equipo el primer año, y se duplica cada año: el segundo cuesta el doble y el tercero, el doble del segundo. El programa dura como máximo tres años, así que no es una solución indefinida.
Hay dos letras pequeñas que conviene conocer:
Imagina una empresa con 25 ordenadores todavía en Windows 10. El primer año, el coste parecía asumible como puente. El segundo, la factura por equipo se ha duplicado. Y si alguien decide incorporarse ahora, paga los dos años de golpe por un sistema que, en el mejor de los casos, tendrá parches un año más después de este.
Pagar por mantener un equipo viejo tiene sentido como puente. Como destino, sale caro.
El programa ESU no es mala idea en todos los casos. Tiene sentido en situaciones concretas:
Si se trata de muchos equipos, a partir del segundo año el coste acumulado empieza a acercarse al de un equipo nuevo, que además dura varios años más, es más rápido y tiene soporte completo. A esa altura, la pregunta deja de ser cuánto cuesta renovar y pasa a ser cuánto cuesta no hacerlo.
Haz una hoja con tres columnas para cada equipo con Windows 10: si es compatible con Windows 11, si ejecuta alguna aplicación que no funcione en Windows 11 y su antigüedad. En diez minutos verás cuáles pueden actualizarse gratis, cuáles conviene sustituir y cuáles, de verdad, justifican pagar otro año.
Dejar equipos con Windows 10 sin ningún tipo de parche. Siguen funcionando, arrancan, abren el correo y el usuario no nota diferencia. Pero cada fallo nuevo que se descubra queda abierto, y los atacantes buscan precisamente esos equipos porque saben que no se van a corregir. Un solo ordenador descuidado puede ser la entrada a toda la red de la oficina.
Es la opción más económica cuando el hardware lo permite. Con Intune, la herramienta de Microsoft para gestionar equipos de forma centralizada, la actualización se puede programar y supervisar sin pasar puesto por puesto.
No hace falta cambiarlo todo de golpe. Lo razonable es empezar por los más antiguos o por los de puestos más expuestos, como los de quienes manejan pagos o datos de clientes, y repartir la inversión en el tiempo.
Con Windows 365 o Azure Virtual Desktop, el escritorio de trabajo se ejecuta en los servidores de Microsoft y el equipo local solo sirve para conectarse a él. Los equipos con Windows 10 que se conectan a ellos tienen incluidas las actualizaciones extendidas, lo que puede alargar la vida útil de algunos ordenadores de forma ordenada.
El mayor temor al renovar equipos suele ser el tiempo perdido: días de configuración, programas que faltan, archivos que no aparecen. Con las herramientas actuales no tiene por qué ser así. Un equipo nuevo puede llegar directamente a la persona y configurarse solo al encenderlo.
En OLATIC revisamos el parque de equipos, calculamos qué sale más a cuenta en cada caso, ESU, actualización o renovación, y planificamos el cambio con Windows Autopilot para que cada persona tenga su equipo nuevo listo para trabajar el mismo día en que lo recibe.
Desde el 15 de mayo, el hotpatch de Windows Server 2025 con Azure Arc deja de costar 1,50 dólares por núcleo al mes. Hasta ocho parches al año sin reiniciar los servidores.
Los certificados de 2011 que protegen el arranque de Windows caducan entre junio y octubre. Windows Update los sustituye, pero los equipos antiguos pueden necesitar BIOS o pedir la clave de BitLocker.
Muchas pymes siguen con servidores 2016. Microsoft confirma el 12 de enero de 2027 como fin del soporte y ofrece actualizaciones de pago a través de Azure Arc. Tres caminos posibles.
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