Windows 10: empieza el segundo año de parches de pago, y cuesta el doble
Un año después del fin de soporte, mantener Windows 10 con parches cuesta el doble. Cuándo compensa renovar las actualizaciones extendidas y cuándo es mejor cambiar de equipo.
Pregunta en cualquier empresa cuántos ordenadores tiene, qué versión de Windows lleva cada uno o quién tiene acceso al servidor de contabilidad. Las respuestas suelen ser aproximadas. Y sin esas respuestas, casi todo lo demás en TI se hace a ciegas.
El inventario es una de esas tareas que nadie quiere hacer y todo el mundo echa de menos. No luce en una presentación, no tiene la épica de un proyecto nuevo y, cuando está bien hecho, ni siquiera se nota. Pero basta con que falte un día concreto para descubrir su valor.
Ese día suele llegar de forma inesperada. Se publica un fallo grave en un modelo de portátil y nadie sabe cuántos hay. Un empleado deja la empresa y no está claro a qué sistemas tenía acceso. Toca preparar el presupuesto del año siguiente y no hay forma de saber qué equipos están fuera de garantía. En los tres casos, la respuesta empieza por la misma frase: «déjame que lo mire».
Lo que no está en el inventario no se actualiza, no se protege y no se presupuesta.
Un inventario útil no es solo una lista de ordenadores. Tiene cuatro capas, y cada una responde a preguntas distintas:
La última capa es la que más se descuida y la que más riesgo concentra. Una cuenta de administrador olvidada es una puerta abierta que nadie vigila.
Con un inventario al día, preguntas que antes llevaban días se responden en minutos. Cuando aparece una vulnerabilidad, sabes qué equipos hay que actualizar. Cuando se acerca el presupuesto, sabes cuántos portátiles conviene renovar el año que viene. Cuando revisas la factura de Microsoft 365, ves qué licencias sobran. Y cuando alguien se va, tienes la lista exacta de accesos que hay que retirar.
También mejora el soporte del día a día. Quien atiende una incidencia sabe de antemano con qué equipo está tratando, qué antigüedad tiene y qué programas lleva instalados. Imagina a una persona de administración que llama porque su portátil va lento: si el técnico ve que tiene seis años y poca memoria, la conversación va directa al grano en lugar de empezar con un interrogatorio.
El inventario en una hoja de cálculo se queda viejo en semanas. Alguien se olvida de apuntar un equipo nuevo, otro cambia de mesa, un tercero se lleva el portátil a casa y lo sustituye por otro. Al cabo de unos meses, el documento describe una empresa que ya no existe.
Lo que funciona es que se alimente de forma automática, a partir de herramientas que ya tienes o deberías tener:
La parte manual se reduce a lo que ninguna herramienta puede saber, como quién es el responsable de cada aplicación o qué proveedor la mantiene.
Incluye en el inventario la fecha de fin de soporte de cada sistema y de cada equipo de red. Un aparato que ya no recibe actualizaciones del fabricante es un riesgo que solo se ve si alguien lo ha apuntado, y es la mejor pista para planificar renovaciones.
Conviene además que alguien tenga asignada la tarea de revisar el inventario de vez en cuando. No para rellenarlo a mano, sino para detectar lo raro: un equipo que lleva semanas sin conectarse, una cuenta de administrador que nadie reconoce, una licencia que se renueva sin que se sepa para quién. Esas anomalías son, muchas veces, la primera señal de un problema.
No hace falta tenerlo perfecto el primer día, y querer abarcarlo todo de golpe es la mejor manera de no terminarlo nunca. Lo sensato es empezar por lo que más riesgo concentra:
Con esas piezas en marcha, cada mejora posterior tiene dónde apoyarse.
En OLATIC el inventario es lo primero que montamos con cada cliente, conectado a Intune, a la monitorización y a Microsoft 365 para que se actualice sin que nadie tenga que acordarse. No lo hacemos por orden ni por costumbre, sino porque de él dependen el parcheo, el soporte, la retirada de accesos y la planificación de renovaciones. Es la pieza menos vistosa del trabajo y, a la vez, la que permite que todas las demás funcionen.
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